Documento sin título

10 agosto 1987

ROPA INDISPENSABLE

“No tengo que ponerme”…Cuantas veces hemos repetido esta frase con voz alarmada y paradas frente al espejo con actitud desesperada? Esto ocurre porque compramos desordenadamente. Muchas veces adquirimos alguna prenda que nos chifló, pero que no tenemos con que usarla. No tenemos zapatos, cartera, y otros accesorios que combinen con ella. Resultado: queda sin usar y confinada en el ropero.
La mujer moderna ha conquistado un nuevo lugar en la sociedad y debe mantener una imagen activa y un estilo propio. Cada una de nosotras tiene una personalidad diferente, desarrolla una actividad distinta y tiene una forma propia de vivir, todo ello debe reflejarse en nuestra ropa; además es importante tener en cuenta nuestro tipo físico y enterarnos de lo que esta de moda.
Actualmente la moda permite cierta libertad, vivimos en un mundo que está en continuo cambio y adaptándose a nuevas formas de vida cada día; así las tendencias de la moda surgen para perfilarse por breve tiempo en determinado estilo y desaparecen rápidamente; de una temporada a otra la ropa pasa de moda no solo en forma si no también en colores; por ello debemos estar siempre actualizadas.

Hoy en día es casi imposible formar un ropero lleno de ropa supermoderna y de primera calidad, pero si es recomendable tener prendas básicas y estas dependen del tipo de vida que llevamos y la actividad social que tenemos.
La estudiante necesitará ropa distinta a la mujer ejecutiva y a su vez distinta a la del ama de casa y así todas de acuerdo a su actividad diaria. Sin embargo tienen que recordar que cada conjunto debe estar completo con zapatos, cartera y todos los demás accesorios que visten muchas veces mas que el propio vestido y que marcan también nuestro estilo propio.
No es necesario tener un ropero lleno para considerarse una mujer elegante, debemos aprender a combinar las prendas que tenemos unas con otras aunque sean pocas y sacar el mejor partido posible de nosotras mismas.
Y sobre todo pararnos frente al espejo seguras de lo que usaremos.  No rechacemos la oportunidad de divertirnos o de pasar un lindo momento por creer que no tenemos la prenda adecuada en el ropero.

 

El Comercio 1987