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Hoy casi en las puertas del siglo XXI vivimos en un mundo agitado convulsionado y preocupado por la conservación del medio ambiente, la salud, los alimentos bajos en colesterol, las vitaminas y el stress.
Todo en nuestros días es ágil y rápido.  Los movimientos y revoluciones políticas y sociales  han transformado el mundo, las guerras son cibernéticas y la ropa …es simple y cómoda.
Las personas se preocupan cada vez mas de su apariencia física., practican jogging, aeróbicos y deportes al aire libre y no podríamos ni soñar con llevar una prenda que nos haga sentir incómodos o que atente contra nuestra salud.
Sin embargo la moda no siempre fue así.

Insólitas modas
La moda es el reflejo del momento que se vive pero cumple además una función estética, económica y hasta moral, y en algunos caso la moda ha llegado a ser tirana y dictadora. De pies a cabeza la moda ha ejercido su poder. Por ejemplo en la época medieval las mujeres de clase alta solían llevar ostentosos peinados que llegaban medir hasta 60 cm. Pues mientras mas alto el peinado, mas alta la categoría social.
De; mismo modo, durante la época de los Borbones, los peinados fueron tan exagerados que se dice que Leonard, el famoso peluquero de la época, demoraba de 3 a 4 horas en realizar toda aquella cantidad de bucles en la cabeza, lo cual ocasionaba 2 o 3 noches de insomnio a las damas en vísperas de una recepción en la corte. Por otro lado durante el Renacimiento, la “tradición” exigía el ocultamiento total de los brazos de las damas, por lo cual se usaron las mangas exageradamente estrechas que debían ser cosidas y descosidas directamente sobre el cuerpo de las mujeres. Se llego a tal extremo que los caballeros en los torneos se disputaban las mangas de las damas, y esto simbolizaba también disputarse sus “últimos favores”

La tortura
España en el siglo XVI marcaba la pauta de la moda europea lanzando el verdugado y el corsé.
El origen del corsé tiene dos explicaciones, una moral y otra estética. Moral, por que borraba prácticamente el pecho, evitando de esta manera “malos pensamientos”. Y estético pues las mujeres lucían exageradamente delgadas, de acuerdo al gusto de la época.
La carencia de pechos fue una de las condiciones que caracterizaban la belleza femenina. Cuando el busto comenzaba a desarrollarse lo cubrían con delgadas láminas de plomo y luego se fajaban. Se llego a tal extremo que algunas damas fallecieron a causa de los cortes que recibieron por las entablilladuras de madera o metálicas.
En una publicación de la época se afirma que de cada cien chicas que usaban corsé, 25 sufrían de enfermedades al pecho, 15 morían tras el primer alumbramiento, 15 se enfermaban tras el parto, 15 adquirían deformidades y 30 solamente resistían, aunque tarde o temprano se veían atacadas por males mas o menos graves.
El corsé del segundo cuarto de siglo XIX fue el mas cruel, pero presento una variación: no solo afinaba la cintura sino que llegaba hasta el vientre y muslos. A esto se le atribuye el origen de la faja que hizo furor en el siglo XX.
Sin embargo el uso del corsé no fue exclusivo de las mujeres, pues los dandis del siglo XVIII también lo usaban para afinar su figura…. ¿Quién dice entonces que los hombres no son pretenciosos?

El verdugado, conocido originalmente como “guarda infante” empezó a usarse en España hacia 1470 para ocultar maternidades inoportunas.
Su uso se extendió rápidamente a Francia, con el nombre de vertugalle o vertugadin Consistía en una compleja y rígida estructura metálica entrelazada a base de maderas, mimbre y ballenas que se ceñía a las caderas y ahuecaba las faldas, ampliándolas exageradamente. Se le llamo posteriormente farthingale en ingles, panier y crinoline en francés y miriñaque en español. Su uso se mantuvo hasta el siglo XIX.
El uso del miriñaque y su correspondiente corsé, tuvo gran influencia económica, pues la demanda de barbas de ballena fue tal que se constituyeron empresas especialmente dedicadas a la caza y captura de ballenas, lo cual ocasiono a su vez una fuerte demanda de barcos de pesca.
Todos estos ajustados ropajes y corsés, escondían la tremenda represión en que se desenvolvía la vida y aspiraciones femeninas de la época.
Las feministas de la Belle Epoque odiaban el corsé, pues para ellas era símbolo de sumisión y dependencia femenina.
Sin embargo las mujeres no empiezan a moverse con soltura hasta muy avanzado el siglo XX, no solo en lo que a moda se refiere si no en todos los campos.

Sociedad Nacional de Industrias
Publicación mensual Comité de la Industria de la Confección
Marzo 1992

MOLESTIAS Y TORTURAS DE LA MODA
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